Queremos ofrecer a nuestros alumnos una formación sólida, exigente e integral, que promueva el máximo despliegue de las cinco áreas centrales de la persona humana:
a) la espiritual, como su aspecto más profundo,
b) la intelectual, como facultad abierta a la búsqueda de la verdad, y como sustento de sabiduría para cada persona.
c) la comunitaria, a través del ejercicio constante de las virtudes humanas y cristianas, d) la psicológica, como riqueza de personalidad, auto-conocimiento personal, lazo con los demás, y
e) la físico-conductual, como aspecto clave para la exigencia y el desarrollo de la voluntad frente a la vida en el mundo.
Al procurar la formación de nuestros alumnos damos preferente atención al enriquecimiento de sus conocimientos y al ejercicio constante de sus destrezas y habilidades a partir del conocer, en las humanidades, las ciencias, los idiomas, las artes, la tecnología, y el deporte, de forma integral de tal manera que los alumnos obtengan un recto pensar y un correcto actuar, limpio del relativismo imperante.